EMPEZAR DE NUEVO.


-Quizás si hubiera sabido aquello no me levantaba. Tal vez, preferiría abrazarme de nuevo a mi almohada, seguir soñando, soñando eternamente, olvidar todo lo que me rodea fuera de estas cuatro paredes, olvidar la asquerosidad de este mundo tan mezquino, tan egoístamente cruel. ¡Al diablo con todo!-. Pensaba Irene irritada.

Era algo totalmente inevitable, al menos para ella. Ahora, no podía dejar de sentir la rabia, una intensa rabia gritada en su interior, a través de sus mudos sonidos. Podía palpar el cansancio dentro de sí cada día más insoportable, sentir el dolor de cabeza, la pesadez en sus ojos. Cada noche, cada día, cada hora... su mente giraba en torno a esos furiosos pensamientos que desde entonces, la torturaban, eran pensamientos, sí pensamientos pero, en torno a él. No era más que una fiera enojada, enojada consigo misma, enojada con él. Sabía perfectamente, que él no era culpable, no tenía culpa alguna de lo sucedido. Era ella, sólo ella. Desgraciadamente surgió aquello por circunstancias habituales de la vida. Roberto, ya se lo hizo saber desde el principio:

-Tú eres mi amiga, mi mejor y gran amiga.

¡Pero, sólo una amiga!, éso es lo que era, simple y llanamente una amiga, una buena amiga y punto. Ella lo sabía pero, no podía aceptarlo. Aquello la mataría, la destrozaría. Había estado con otros chicos pero, ésta era la primera, la primera vez que sentía algo diferente. Era la primera, la primera vez que se sentía enamorada de verdad, la primera vez que se sentía plena, radiante. Era feliz, intensamente feliz, tanto que caminaba por las calles de la ciudad con aquella sonrisa pintada de oreja a oreja en su rostro. Roberto, era tan cariñoso, tan sincero y atento con ella, en fin, tan...tan diferente... Y desde entonces, desde aquel día en que, conoció a Roberto hizo sus maletas para viajar durante muchos años a ese gran y esperado mundo del que todos hablaban. Así que, viajó, viajó desde aquel día, hacia aquel maravilloso lugar. Sentía el aroma de libertad, una suave brisa, rozaba su pequeño rostro infantil. Se hallaba volando en aquella nube gris, junto con su amado Roberto, observando desde lo alto el inmenso cielo azul. Se hallaban solos, unidos. Hablaban de sus cosas, se apoyaban mútuamente. Un día Irene, al cabo de algunos años observó que Roberto estaba triste. Entonces, le dijo:

-Roberto, ¿Por qué estás tan raro hoy? ¿Qué te ocurre?

Roberto dijo:

-Nada, cosas mías. No te preocupes por mí.

-Pero, ¿Qué te pasa? Cuéntamelo. Sabes que puedes confiar en mí al igual que yo confío en ti. Somos amigos, ¿Recuerdas? Para lo bueno y para lo malo.

-Es que....Vale, está bien. Te lo contaré-Dijo Roberto.

-Es que...yo tenía novia.

Irene sintió un vuelco en el corazón en cuanto oyó estas palabras. Pero, intentó disimular, mantenerse firme como si nada.

-Llevábamos dos años juntos pero, me he peleado con ella, y todo por culpa de mis agobios. Lo malo es que ésto me ha pasado ya tres veces y yo quiero disculparme, que volvamos juntos y claro, ¿Cómo la digo otra vez que me he agobiado? ¿Qué la digo? ¿Tú qué me aconsejas?

Irene, se sintió aún peor, pero, mantuvo el tipo. Y contestó:

-Pues, no sé... No sé, lo que deberías decirla, es tu novia. Tú ve y explícaselo. Seguro que si te quiere lo entenderá. ¿Tú la quieres?

-Sí. Afirmó Roberto.

Irene sintió que se le caía el alma a los piés.

-Pues habla con ella.

-Sí, éso haré. Hablaré con ella y arreglaremos lo nuestro.

Esta vez, Roberto percibió el nerviosismo, la tristeza en Irene.

-¿Qué te pasa ahora a ti?

-Nada.-Contestó Irene.

-Sé que te pasa algo. Cuéntamelo.

-No, no quiero hablar de ello.

-Venga, dímelo. Nos lo contamos todo.

-Te he dicho que no quiero. Me aterroriza hablar de ello. Me da vergüenza.

-Venga, cuéntamelo.-Insistió Roberto.

-No.

-Creo saber lo que es, ¿Te lo digo yo?-Insistió Roberto.

-No.

-Es que estás colada por mí. Desde hace mucho tiempo. Sé que me quieres. Me quieres desde siempre. Lo sé, sé la verdad. Pero, conmigo no tienes por qué avergonzarte. No tienes nada que temer. Yo ya te lo dije. Te lo dejé claro desde el principio.

-¡Pero, yo te quiero!No puedo evitarlo. No puedo evitar quererte. Te amo con toda mi alma.

- Lo sé, cielo. Y yo también te quiero mucho y lo sabes, pero, sólo como una amiga, mi mejor amiga. Tú eres como mi hermana. Y soy muy afortunado de haberte conocido. Pero, insisto, yo sólo te quiero como amiga. Y yo quiero, seguir siendo tu amigo, que todo sea igual que siempre. Que sigamos quedando para tomar un café y pasar un rato agradable. Como siempre.

-Ya pero, yo sobro.

-Que va, tú nunca sobrarás. Encontrarás a alguien. Eres una grandísima persona. Eres especial, muy especial. ¡Eres un ángel!

-Ya y tú también. Siempre me has dicho la verdad, has sido y eres sincero conmigo. No pienso abandonarte. Soportaré lo que sea...Bueno, tengo que irme. Que me espera mi familia para cenar. Otro día nos vemos. ¿Vale?

-Vale. Espero verte pronto.

Irene, llegó a su casa con lágrimas en los ojos. Cerró la puerta de la calle tras sí de un portazo. No había nadie en casa. Así que, presa de la tristeza y de la desesperación se tiró a llorar sobre su lecho. Su Roberto, aquel Roberto al que tanto amaba le había perdido y esta vez para siempre. Sabía que ya nada sería igual, ya nada sería como antes. Y al instante comprendió que no había marcha atrás; era hora de mirar hacia otro lado, de hacer las viejas maletas y viajar lejos, muy lejos, rumbo hacia otro lugar, alejada de todo aquello. Para empezar, empezar de nuevo.



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Para a quien le interese me he animado ha hacer esta historia a través de mi invitación para participar en el "Cuentacuentos". Y os preguntaréis: ¿Qué es el Cuenta cuentos? Pues, como dice mi hermana es una web en la que nos proponen una frase y tendremos que inventar cualquier relato comenzándo con esa frase propuesta durante cada semana. Así, que para quien quiera animarse a participar en este club. Aquí les dejo la web: http://www.elcuentacuentos.com/

14 comentarios:

amor es libertad dijo...

¿basado en hechos reales? ojalá la gente diera menos vueltas a te quiero de un modo u otro modo y se dejara llevar, que somos humanos y hay que vivir

bs

Sechat dijo...

Triste y fácilmente trasladable a la vida real. Quizá por eso me ha gustado tanto. Un abrazo y bienvenido.

Esther dijo...

Hola, hermanita:

yo sé perfectamente que esta historia es real y sé perfectamente quiénes son los protagonistas: Amor, acertó.

Son duras esas cosas, te da un vuelco al corazón pero, qué se le va a hacer... ...hay que seguir. A veces, me pregunto por qué todo el mundo busca amor, por qué es tan necesario. Yo antes, tb lo buscaba como ellos, ahora prefiero pasar de ello, aunque a veces... ...pero, si lo pensamos bien, hay otras cosas: la naturaleza, las nuevas amistades, la familia, un día con la familia, el senderismo, el deporte, experimentar una nueva técnica de deporte... ...¡tantas cosas! Mejor intentar dejar de lado las tristezas, aunque a veces sea difícil pero, yo creo que vale la pena intentarlo, aunque no siempre me sea fácil pero, no me rendiré y tú tampoco deberías. Cosas malas que te hacen fuerte. El vivir, simplemente. Cada vez que salimos de casa, que ponemos un pie fuera ¿quién sabe si nos esperará algo nuevo? ¿qué aventuras correremos? La vida, te permite eso, vivir nuevas aventuras y experiencias. Quizás algún día salga un sol radiante ¿quién sabe? Lo importante es no perder la esperanza. La esperanza, como siempre digo, es un motor. Aunque te entiendo, todos nos llevamos chascos pero, qué se le va a hacer. Piensa ¿quién sabe de futuros? nadie o casi nadie, aunque raramente me parece saber el mío...

Yo sólo digo que somos afortunados todos y todas de poder vivir y poder aportar nuestras personas, cada una diferente, ante miles de posibles corazones viajeros como nosotras que se nos crucen.

Perdón por el rollo, hermanita.

Un besito.

мαяια dijo...

Después de leer el relato, simplemente me quedé con la enorme tristeza que me transmite pero, al mismo tiempo, con la esperanza de que la protagonista sea capaz de mirar hacia otro lado y emprender un nuevo camino que la lleve a una nueva y mejor vida lejos de Roberto para, así, poder ser realmente feliz...

Pero claro, luego leí el comentario de Esther... y el corazón me dio un vuelco...

Aunque parezca mentira (y suene a topicazo) el tiempo hace que todas las heridas curen y cicatricen. Hay cosas y personas imposibles de olvidar pero... te aseguro que con el tiempo nada es lo que era ni duele de la misma manera. Palabra que es así...

Un besito muy gordo y bienvenida a CuentaCuentos (qué calladito te lo tenías, eh maja) ;P

Justy Walker dijo...

Al final todo es real...

Gracias por tu visita...

Besos

Freedom dijo...

Hola:)
¿es tuyo el texto? Me gusta!

Yo también escribo, aunque por placer y porque me gusta, aunque me encantaría poder dedicarme en un futuro a ello.
Pásate si quieres por mi blog y dime qué te parece, te lo agradecería.

Gracias.
Unbeso

Freedom dijo...

Gracias:)
Por cierto, que es eso de el cuentacuentos?
la verdad es que me encantaría poder publicar algo aunque sea en internet, pero no se dónde dirigirme.
Si sabes algo te agradecería que me informases porque es que no tengo ni idea :S

Gracias, de veras
unbso

Fiore dijo...

Siempre es super bueno renovarse,muy bonito texto

bso!

ninive dijo...

Una historia diría que más que triste cruel con sus protagonistas.Pero al mismo tiempo,llevada por una muy bella narración,va a lo lejos surgiendo una melodía de esperanza que poco a poco brilla en sus ojos y aprieta sus puños para renacer de nuevo,con fuerza,con todo ese amor que lleva dentro y nunca le podrán arrebatar porque es sincero.
Y a seguir escribiendo!
Bienvenida a Cuentacuentos!!

Alatriste dijo...

Me gustó tu historia, pero bueno, eso no es nada nuevo.
Siempre es bonito empezar de nuevo, si es para bien.
Yo espero mi oportunidad.
Besos y cuídate.

Dinorider d'Andoandor dijo...

pues ... alguna vez me tocó un papel un tanto parecido al de él pero me sentí un tanto ... mal.

:S

Alatriste dijo...

Os vais a hacer famosas las hermanas en ese cuentacuentos.
Después de comer, nada como una buena historia, así que me la leí de nuevo. Je, je, je.
Besos.

Alatriste dijo...

Gracias por confiar en mí y contarme tu historia. Fue un detalle muy bonito.
Mucho ánimo y te deseo lo mejor.
Besos. Hasta pronto.

Fujur dijo...

Cómo no me iba a acordar de ti, tus escritos son como para no olvidarlos!

besos