Sentada en este oscuro y feo callejón
Veo dos faroles luminosos cuales ciegan mis ojos;
alguien fuertemente me golpea de un basto empujón
y mi lengua con levedad prueba el sabor de mis labios rojos

Son esos, tus dos faroles, tus ojos,
los que con su desidia me miran, los que me traspasan el alma
es ya tu mano la que con brusquedad separa la mía,
es mi piel rota por la lejanía de tus besos cansados


‎...Y mil océanos de hielo ocultan tu reflejo más allá del abismo de mis recuedos.




1 comentario:

Esther dijo...

Es difícil pero, mándale a Marte. Espero que ya lo hayas hecho. Es lo que se merece :) y así tú poder mirar a nuevos horizontes.

Un saludito.